Educación Lívica
La exscusa: Prueba de Educación Cívica de Tercer año.
La intención: Que me deje de mirar como amigo.
La estrategia: No irme sin por lo menos decirle lo que siento.
La táctica: En algún momento propicio lograr ir a la terraza y jugar mi mano.
Preparamos una prueba de Educación Civica, los que me conocen saben que con este tipo de materias no tengo mayores problemas, es más, no necesito estudiarla mas que las dos horas de repaso antes de la hora del exámen. Así y todo nos juntamos a estudiar, sábado, dos de la tarde, la tranquilidad de la calle se hace sonido en las hojas sueltas y su juego. A mil kilometros de esa paz estoy yo con los sentidos exultantes, con una mezcla insensata de ternura, calentura, incertidumbre, ganas de ir al baño y amor.
La primer hora transcurre entre mi impostora actitud de buen estudiante y sus anecdotas del colegio. Hablamos en dos dimensiones, en la objetiva discutimos la conformación del parlamento, en la subjetiva me imagino sus ojos mirandome mientras me regala un goce transpirado. Cuando dice diputado, sus labios quedan marcando la “o” final y se juntan antes de volver a la posición inicial. Mi cuerpo se estremece y solo puedo esperar que lo diga de nuevo. – ¿Preparo mate?. Acepto. (a casi cualquier cosa aceptaría).
Continuará…
laovejabala dijo:
Mayo 13, 2009 a 7:58 pm
Buenisimo!!!!
sebahiense dijo:
Mayo 13, 2009 a 10:40 pm
re copante!!!
José dijo:
Mayo 14, 2009 a 1:09 pm
No me cuelgues la hisotoria que ya me enganchaste.
gordita dijo:
Mayo 15, 2009 a 4:57 pm
Quien no ha tenido una experiencia similar ?
es un preambulo muy interesante …
y como termina?
sorprendeme!!
El Alemán dijo:
Mayo 18, 2009 a 8:18 pm
Me gustó mucho Franquito.
Un abrazo.
José dijo:
Mayo 28, 2009 a 2:03 pm
Y papu!! para cuando la segunda…
Abrazo
Borrrrrrrrrrsa dijo:
Mayo 28, 2009 a 10:06 pm
Hola a todos. Hace poco me contó franco los beneficios para él de hacer comentarios por este medio. Antes se los hacia personalmente. Prosigo.
Guarda con la fantasía, que a algunas les alimenta la paranoia. Me hace a acordar a “y para cuando el vinito?”.