Asombrosas Liturgias
En su busqueda isotrópica de fetiches repetidos,
el que encierra en la coagulada vena sabe…
La sorpresa en su disfraz de destino,
con asombrosas liturgias de redimidos dudosos,
revelaran en cepia el placer más temido.
Surfabado II
Me subo al auto, saludo cordial al complice y el stereo hace su premonición: El matador. Crick, Crick, Crick… se queja el Bic y al sonido lo acompaña un amigable silvido.
Por Zapiola hasta Alsina y de ahí hasta el fondo donde comienza la subida. El destino tiene un cartel de electrodomésticos en en el frente.
El humo que se pega y el alcohol del lugar se amalgamaron acordemente para la envidia de unos pocos y la viruela descalificadora de la mayoría. El Barman sabe, pero no opina. Es bueno en lo que hace. Las luces y sus tics nos impiden ver la cara de las tetas que saludan.
Crick, Crick, Crick redobla su queja el Bic. El auto nos lleva a un lugar bravo. La tristeza es mala compañera, la soledad lo dejó tembloroso como un extra en su primer bolo.
En el cenit de la masturbación nos presentamos a la barra. Había ya 125 razones que explicaban la energía en el ambiente. Fotos, despedida, un muerto en un sillón y ya está todo dicho.