Surfabado
Zapatillas rojas, Jeans, remera, campera con capucha y arriba un saco de corderoy. Previo pit stop en la pensión de Morena y ahora si, a caminar las 16 cuadras y soportar los 2º bajo cero que me distancian de un par de fernets.
MGMT, Time to pretend, me parece la mejor elección en el mp3, me da un poco de gracia el título. El tema suena fuerte, lindo, si presto atención escucho voces detrás de la grabación, por eso me di vuelta tres veces en la primera cuadra.
Giro por Zapiola, derecho unas diéz. Imito mi manera de caminar cuando me cruzo con tres pibas, una con pollera corta. – Qué frío. Prendo el primero de 5 puchos que voy a fumar en el recorrido. Dudo por primera vez el camino.
En Zapiola y Paraguay espero el semaforo. Una y media de la mañana, en una esquina poco transitada, igual a mi me parece prudente esperar el semaforo. Gritos y un auto lleno de pibes, como extraño a mis amigos la puta madre. Pienso que los quiero mucho y ellos a mi, se me cae una lagrima, más tarde me jurare que fue por la fría brisa. -Estoy yendo bien por aca…
Empiezo otro viaje en el viaje, una suerte de subtitulo. Me acuerdo del Capitan y de que un día hablabamos del Budismo. Pienso como un tipo Gordo y pelado le puede dar consejos a alguin sobre autocontrol. Es que no me cierra vió.
Doblo por Roca, veo el Hospital, pienso en la luz que dicen ver los moribundos, en ese momento un sensor de movimiento me detecta y prende con toda su maldad un reflector que bien podría ocupar un lugar en la cancha de algún club. Me toco los huevos, que cagaso, la puta madre. En frente dos viejas ven el espectáculo.
Llego a destino, subo al ascensor, mi amigo dice: – Estaba durmiendo y me desperto recién la alarma. Respondo: -¿Hubo un incendio?