Se acuerdan de este Post?

Mayo 21, 2008 at 2:24 am (Preguntas, Uncategorized)

 

“”"¿Cuanto le pagarán a la dirección de transito de Bahía Blanca los dueños de Pajas Bravas?”"”

Mi amigo el Borja, no fue como ustedes ilusos novatos, que sin sacar el posadero de la silla dieron las mas diversas respuestas. No!, mi amigo el Borja, fue derecho a la fuente, directo a quienes tienen por trabajo velar por la integridad de los automovilistas,  pero para hacerlo se bebio unos cuantos Juancitos tiradores con Luiggi el Bodeguero. El resultado es el secuestro del vehículo, eso es compromiso por un blogger.

Gracias Bob.

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Colo+Fran+Luna+1998

Mayo 21, 2008 at 2:15 am (Cuentos)

Corro a abrir el portón, la casa tiene portero pero nunca anduvo. Ella me recibe de espaldas, como si no estuviese ansiosa por verme. Nos saludamos como cuando nos encontramos en la puerta del colegio, un poco frio, un poco caliente, a la mitad pero no tanto.

Sorteamos el patio, las luces estan apagadas, creo que en mi delirio adolescente pense que si no se veía no nos verían -igual que los nenes al taparse los ojos-. Abro la puerta y la dejo pasar. Ya estamos adentro.

Creyendo que serviría de algo deje los calefactores a toda potencia, hacia calor pese a la época del año. Nos sentamos en la mesa, respetamos los lugares que usabamos para estudiar. Charlamos y bebimos. A medida que la botella se vaciaba se llenaban nuestras bocas de deseo. Ese instante en el que está todo dicho pero no lo está, esa mitad pero no tanto.

Cuando vuelve del baño va hacia la ventana en la cocina, la luz de la luna ganaba brillo gracias a las luces apagadas, ese destello besaba su figura adolscente, de niña y mujer. De espaldas se quito la pollera primero y la camisa después. De espaldas me invitó, me convido de su cuerpo. De frente y mirandome a los ojos, me regalo su amor.

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Julia

Mayo 8, 2008 at 1:39 am (Cuentos)

 

Los sábados a la tarde, tipo 5, me gusta ir al bar de Héctor. No es que sirvan el mejor crudo y queso, tampoco es la atención, ni tanto pretenden que su café sepa a Salveron. Me gusta ir porque me encuentro con Diego (o eso es lo que me digo cuando estoy yendo). Diego es uno de esos tipos a los que le gusta hablar de las cosas de la vida, muy profundo pero sin pretensiones. Lo que más me gusta de su companía es que nunca se mete en  la verdadera razón de porqué vamos siempre al bar de Héctor los sábados a la tarde.

El fin de semana pasado, después de cerrar el negocio, me fui como de costumbre a encontrarme con Diego.  -¿Qué haces Héctor? ¿encontraste la moneda? . “Eletor”, como le dice su cajera y esposa, tiene un problema lumbar que se le fue agravando con el trabajo, nunca dejo de atender las mesas y después de 35 años trabajando 12 horas parado, seis días a la semana es normal su curvatura. Siempre le hago el mismo chiste, cada sábado y el todas las veces me responde lo mismo: -Conchatumadre… Creo que es el momento en que Héctor y yo renovamos la confianza pérdida después de una semana.

Estuve un tiempo esperando, y como a las 7 llega Diego. Estaba tranquilo, se sentó y dijo, mirandome fijamente a los ojos: -¿Cómo estas?. Le conteste que estaba bien mientras bajaba la vista al diario. Pidió un doble cargado y comenzamos a charlar. Habían pasado ya unas horas y de manera repentina y sin que el hilo de la conversación lo ameritara, pregunta: -¿La extrañas? . -Muchismo (mientras bajaba una lagrima de la vista). -¿Porque no probás otra cosa, sabes que es algo del pasado?. Lo mire con sorna, di vuelta la pagina del diario, y le digo: – ¿Te acordas de aquel libro que habla sobre los conceptos que te comente el otro dia? Bueno, estuve pensando y llegue a un conclusión, por lo menos difícil. Me di cuenta que cada vez que pienso en la palabra Rosal, me imagino el mismo rosal todas las veces. Diego, que estaba mirando por la ventana como un pibe destrozaba una pulpo contra un portón, me mira, se rie y me dice: -¿Que mierda tiene que ver un Rosal con Julia Tomás?, dejate de joder querés, que la única razón de que estemos en este lugar es porque aca la conociste. No me vengas con vueltas ni disquisiciones sobre la mortalidad de los mosquitos, que nos conocemos mucho. Hace 6 años que Julia te dejo y hace 5 que vive en Madrid. Sería hora ya que te saques el traje de luto y te pongas a buscar una mina que te quiera viejo.

Pasaron 10 o 15 minutos aproximadamente, Diego amagó para irse dos o tres veces, yo no lo deje. Me mira y me dice, con tono ameno: -¿Que querías decir con eso del libro?. Cierro el diario y pienso, lo miro:- Que en ese libro hablan de las representaciones que cada uno hacemos de los conceptos. por ejemplo, si yo pienso en un perro, cierro lo ojos y la imágen que veo es siempre la del mismo perro, el sultan que tuve de chico. Diego interrumpe: -Ok, pero, ¿a donde querés llegar con todo esto?. -Si me interrumpis así no voy a llegar nunca. Lo que a mi me pasa es que cada vez que pienso en el concepto “amor” la imagen en mi cabeza es la de Julia sonriendo. -¿Como estás Tomás?. -Cagado.

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