Frivolidad
He leido muchas cosas. Al leer uno imagina personajes, lugares, olores, en fin uno imagina creo que de eso se trata un poco. Por tanto creo que cuando Mary Shelly imagino al personaje que la haría famosa, vio algo más o menos como esto:
Je Je Je…..
Clementín
Nervioso busco la libreta en el morral (tendría que ordenarlo). Es mi último final. Siempre saludo cuando entro a un exámen, rara vez me devuelven la cortesía. No es que sean maleducados, me da la sensación de que: o estan cansados de escuchar 100 veces lo mismo o que el tratar de shut my upite me lleva toda la energía, incluso la que uso para saludar.
Nervioso imito el movimiento de buscar algo en el morral (tendría que ordenarlo). Cruce miradas con ella, me descubrió teniendo una conversación secreta con sus tobillos (hermosos, estoy seguro que es la parte mas sensual y descriptiva de una mujer). Estaban a punto de aceptar una invitación al cine. Sonríe y mira para abajo como buscando algo en el piso impoluto de la facultad.
Nervioso busco rapido los cigarrillos en el morral (tendría que ordenarlo). -tienes un cigarrillo para clovidarse? me pregunto su sonrisa, y digo “su” porque es imposible adjetivarla, única, no había visto nada igual. Se llama Clementín, estudiante de intercambio francesa. Tiene puesto “el” vestido que uso Dominique Swain en Lolita.
Nervioso corro el morral al costado. Le brindo el atado, queda sólo uno. No pareció importarle demasiado. -Tenés fuego? pregunto tibiamente, más como un asistente competente que como un gallardo pretendiente. - No, gracias, tengo y quien hasta ese momento era la persona más delicada, sofisticada, sensual e idílica que había visto en mucho tiempo saca, del diminuto bolsito de mano que sostiene, una caja grande de fosforos Patito. Increíble dicotomía, a la merde sus tobillos y la delicadeza.
Nervioso busco el celular en el morral (seguro que nunca lo voy a ordenar, aceptenlo). – Me recibi ma!!. Alegría, un poco de vacio. Adiós Clementín.
“DANY”
Buenos días, buenas tardes o buenas noches según corresponda. Buenas a secas si mi humor se ha ido ese día. El reponde también…según la altura del sol. “Qué le hacemos?” pregunta, la respuesta es la misma, me estoy quedando inexorablemente calvo, “cortito, como simpre” murmuro, como desde hace un lustro. “Lo lavamos?”, “no, recién me baño” o si tengo ganas de sentir un masajito: “bueno, me vendría bien”. Por los proximos 25 minutos no habrá conversación alguna.
El hace el antaño famoso “Corte con Navaja” que cuesta $3 más que el común. A mi me pasa la maquina, ese corte sale $15. Escucho su voz por encima del periodista de Cronica TV (“es mi contacto con el mundo” me dijo una vez antes de las fiestas, seguro que estaba contento) me dice en tono complice: “Te lo emparejo con la navaja, queda mas fino” (¿fino? a que se refiere). Asiento con la cabeza. De una frase me saca $3.
Antes de terminar y en silencio gira la silla, me mira, yo de costado, lo veo por el espejo y de nuevo murmuro: “cortito, bien.” Sonríe me mira y me dice: “20 años menos”.
enfrente
06 de noviembre de 2007, hace 9 años que deje mi ciudad natal para instalarme, primero en la capital de la provincia y, luego de dos años, en el primus inter paris de las capitales. Volver, etc etc… está todo dicho. Existe sin embargo, un raro sentimiento en esto de volver a un lugar, que era/es tuyo, y sentirte un completo extraño. Los lugares son tuyos pero no tanto, sonnoson los mismos , lo que no ha cambiado para nada es la nomenclatura. Lo bizarro, talvéz, sea que que cada rincón nos dice algo de lo que somos y sobre todo de lo que fuimos. Extraño, pero que lindo sentir.
Calesitero
Siempre fui vueltero en algunas cosas, a veces pienso más de lo debido, y en esos menesteres termino por dejar que las cosas pasen, o caduquen.
